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martes, julio 27, 2010

(AUDIO)Doctor Paramo sobre propiedades cancerígenas y venenosas del Glifosato...

















El profesional medico, Rodolfo Páramo Pediatra , en comunicación con Unika FM 107.7, habló de el GLISOFATO  y las consecuencias físicas que ese producto produjo en la comunidad de  Malabrigo conocida como "Ciudad Jardín", en el Noroeste de la provincia de Santa Fe. El médico destacó que en esa localidad ,  en menos de un año nacieron 12 chicos con malformaciones.
Dijo que el glifosato no se degrada al contacto con la tierra, y que “no nos damos cuenta que nos están matando de manera lenta y profunda”.
Rodolfo Páramo habló sobre la inquietud originada a raíz de la aplicación de agroquímicos para la siembra en la zona y los casos de cáncer que se produjeron en los últimos diez años en Malabrigo, además de casos de nacimientos con malformaciones congénitas. Aseguró que el glifosato no se degrada al contacto con la tierra e indicó que la población debe presionar por sus derechos y sobre quienes tienen que ejercer el control en Malabrigo.

Páramo comenzó explicando que hubo reuniones “en varias oportunidades a partir de una inquietud del abuso de ciertos productos agroquímicos, lamentablemente por propaganda mentirosa de Monsanto que es la que creó el glifosato con denominación Round-Up. Cuando Monsanto, hace un año y medio o dos quiso cobrar regalías por haber introducido la soja transgénica en la Argentina se olvido que a la soja transgénica no la patentó, pero sí el glifosato Rendhat, con un período de tiempo de que el productor no pueda fabricar ese producto agroquímico. En el año 65 o 66 Monsanto creó el producto e ingresó a la Argentina y en esa década o la del 70 y siempre dijo que era levemente tóxico, que no producía daños, que no producía absolutamente nada con respecto a la salud de los seres humanos. Da la casualidad que en Malabrigo, de 10 años a esta parte, estamos teniendo una incidencia de cánceres de distinta variedad y no nos podemos explicar. Lamentablemente nosotros, en nuestro hospital, no tenemos registrados los pacientes que han muerto desde hace diez años a esta fecha y qué es lo que produjo.
No me olvido nunca de que cuando llegué a Malabrigo me llamó la atención, al poco tiempo de estar trabajando en el hospital, la cantidad de chicos que nacían con malformaciones congénitas. Venía de trabajar en Neonatología del Hospital Cullen y veíamos una malformación congénita en los chicos nacidos en esa maternidad, entre 8500 a 10 mil nacimientos, veíamos uno. Malabrigo tiene un promedio de 15 a 20 nacimientos por mes y en menos de un año tuvimos 12 chicos nacidos con malformaciones. La incidencia es impresionante”.

Recordó que “en esa época, las arañas (equipos fumigadores) circulaban por las calles de Malabrigo derramando productos con los que habían fumigado en los campos en los alrededores. También por vía aérea. Y por esta vía se fumiga utilizando glifosato con sustancias sulfatantes que hacen que las gotas sean más pequeñitas y se adhieran más prontamente, pero la incidencia que tiene la fumigación aérea que las gotas con sulfatantes quedan en suspensión en el aire y son fácilmente transportadas por los distintos vientos. Si estamos usando el glifosato con algún sulfatante que hace que la gota sea más pequeñita y que se adhiera más fácilmente, no se tiene en cuenta la dirección de los vientos que predominan en nuestra localidad”.

Derechos

Páramo remarcó que “el Round-Up o glifosato se diluye en agua y la contamina rápidamente, y con respecto a que en su contacto con el suelo se degrada en materiales naturales, es mentira. Se degrada en sustancias que son de 8 a 10 veces más cancerígenas que el mismo glifosato.
Nosotros no nos damos cuenta de que nos están matando de manera lenta y profunda. La gente tiene derecho a saber realmente lo que nos está pasando, lo que nos están haciendo con el fin absoluto de ganar dinero, sin tener en cuenta la calidad de vida del resto de los ciudadanos. Critico que nos mientan que el glifosato en contacto con la tierra se degrada”.

A la vez, contó que “hará dos años y medio tres atrás, frente a la escuela de Campo Magnago había una soja espectacular y otras malezas como el sorgo de Alepo que hoy es una plaga. En ese momento estaban fumigando con una araña. Paso nuevamente a los diez días después de una lluvia y veo que en las cunetas de ese lote comienzan a amarillear todas las malezas y hasta paraísos se secaron.
Después vino la cosecha, paso una siesta y veo un equipo articulado inmenso que está haciendo la roturación de la tierra y me llamó la atención que no veía ningún pájaro detrás del equipo. La mentira que el Round-Up se degrada rápidamente está contada ahí: no se degrada». Además, señaló que «según el estudio ecuatoriano sobre el Plan Colombia que tuvo que ver con fumigaciones a cocales, y que tenía que ver con Monsanto, 60 días existe en la tierra. Otros sectores dicen que hasta tres años. Siguen mintiéndonos. Seguimos utilizando sin conocer realmente qué pasa con los productos agroquímicos. No me olvido nunca cuando hice la residencia el viejo Hospital de Niños de Santa Fe, la cantidad de chicos que llegaban muriéndose intoxicados con órganos fosforados o clorados. Nadie se detuvo a la gente a explicarle a la gente que utilizaban estos productos que eran sumamente tóxicos y que podía costarles la vida. Además utilizaban los envases para llevar agua y sus efectos provocaban muertes”, aseguró Páramo.

Y para ejemplificar mejor cómo actúa la sustancia, destacó que “si mata las bacterias del suelo, los hongos del suelo, lo que naturalmente está en el suelo y que son los organismos que van a incorporar los nutrientes de los rastrojos, como esas bacterias no están, después tienen que inocular a la semilla con otro tipo de bacteria y ahí está el doble juego mentiroso de Monsanto que nos dice que no hace daño, pero estamos produciendo sobre todo con el no cultivo de la soja, que estos campos dentro de diez años van a ser estériles, se van a convertir en desierto.
Lluvias fuertes van a sacar el humus de la tierra y lo van a llevar a los zanjones. La gente se olvida que Malabrigo como la zona de Chaco a Barrancas, estamos ubicados en el valle fluvial del antiguo Paraná y las napas freáticas corren de este a oeste. Está determinado que el glifosato o sus derivado penetran en las napas. Los han encontrado en Canadá, en Estados Unidos, en Dinamarca donde en la época de lluvia está prohibido fumigar con glifosato, por lo cual Monsanto puso su grito en el cielo. Nosotros consumimos agua de napa. Mi inquietud es por las cosas que están ocurriendo. Por la cantidad de gente querida por nosotros que se está yendo por los cánceres, y sabemos que el glifosato es cancerígeno; es teratogénico, que produce malformaciones congénitas. Debemos tomar conciencias, que nos unamos para que se use con cordura, meditando bien qué es lo que estamos haciendo. No estoy en contra de que la gente del campo tenga su rédito, quiero que gane, pero que no caigamos siguiendo viejos mensajes, mentirosos mensajes de que no nos hace nada, sí nos hace”.

Conciencia

El médico malabriguense también habló de sus anhelos. Dijo que quiere que “tomemos conciencia todos que estamos haciendo un uso aberrante de ciertos productos sobre los cuales no han mentido sobre su toxicidad. Varios investigadores piden a gritos, que el Round-Up, que el glifosato tiene que pasar a la categoría “A”, es decir los sumamente tóxicos. Nosotros nos quedamos con que va seguir estando en la categoría “D”, vamos a seguir teniendo una incidencia altísima de cáncer”.

“Qué pasó semanas atrás cuando después de haber fumigado la soja en cercanías de Los Laureles, de Romang en el río San Javier, comenzó a aparecer cantidad de peces muertos, de todas las especies. El Ministerio, como de costumbre que tiene que preservar el medio ambiente, no lo hace y adujo que la putrefacción de sustancia orgánica quitaba el oxígeno”, recordó.

“No necesitamos nuevas leyes. Necesitamos que se cumpla la ley nacional del uso de agroquímicos como la ley del uso de fitosanitarios que rige en la provincia de Santa Fe. En uno de sus artículos se establece la prohibición de la fumigación aérea de productos fitosanitarios clase toxicológica ‘A’ y ‘B’, dentro del radio tres mil metros de las plantas urbanas, excepcionalmente podrán aplicarse productos de clase toxicológica ‘C’ o ‘D’, dentro del radio de quinientos metros. Necesitamos que nuestras autoridades hagan aplicar la ley y si no hay convenios con el área respectiva de la provincia, presionemos para que ese convenio se haga y se nos proteja. No permitan que nos sigan envenenando. Están usando zonas suburbanas para el monocultivo de la soja, que es uno de los que más agroquímicos necesita, porque el glifosato mata a todas las bacterias que están en la tierra”, remarcó Páramo.

 “Nosotros tenemos delegados nuestros en gobierno, tanto en el Poder Ejecutivo Municipal como en el Concejo Municipal, que son los legisladores de la ciudad. Tenemos que investigar, tenemos que presionar también a nuestros legisladores, para que comiencen a preocuparse por lo que está pasando dentro del ámbito de la ciudad. Yo me pregunto ¿la gente que ha concurrido a varios lugares que después de una fumigación, comienzan a tener problemas de piel, de visión, problemas pulmonares, sobre todo cuando se usa glifosato con sulfatantes, que hace que la gota sea más pequeña y que entre a través de las vías aéreas o de la piel? Hay un desconocimiento tan grande por parte de la población o es mal informada o se le miente descaradamente. Siguen insistiendo que no es tan tóxico. El Round-Up ya está catalogado como producto ‘A’ en la línea de tóxicos. Es uno de los más tóxicos para el ser humano, para el ambiente y los animales. Pongámonos las pilas de una vez por todas y exijamos que se cumplan todos nuestros derechos”.

También recordó que “cuando hicieron una fumigación en una escuelita del campo en Berna, se intoxicaron casi todos. Desde docentes, auxiliares de la escuela y los chicos. Qué nos estamos haciendo, ¿vamos a seguir permitiendo que nos maten lentamente? Yo me planteo: ¿de qué murió Quisca Kaufamann, que fue fulminante? Rápido salieron a decir porque era alcohólico. No. Una de las intoxicaciones agudas que produce el glifosato es la producción de gran daño a nivel intestinal. Ni en Reconquista supieron decir de qué había muerto Quisca”, destacó en un momento.

Por último, Páramo sostuvo que “en esto también hubo gente sin conciencia, que antes que existiera la obra de cloacas, mandaba directamente a las napas los productos de los pozos negros, por eso demoraban mucho sin vaciarlos. Eso es tomar conciencia de lo que podamos hacer en deterioro de nuestra calidad de vida, cuando creemos por la maldita viveza criolla, que podemos quebrantar las leyes y no tener su condigno castigo y que se predicó durante la década del noventa, pisa cabeza que no importa nada. Se destruyeron valores que nos inculcaron nuestro padres, abuelos, en defensa de la vida, de la producción”.

El profesional recomendó que la población se informe y que haga todo lo posible para evitar que la legislatura apruebe el proyecto de la empresa china si existiera la posibilidad de que esta fabrique Glifosato el veneno que mata a tantos niños en su ciudad y en muchas poblasiones del mundo.

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